Ghosteo y Responsabilidad Afectiva

▪️ MARTES DE TERAPIA ▪️
“Ghosteo y Responsabilidad afectiva” 📲 por la Lic. Manuela Gadea, parte del Equipo de Adultos del IPPL 📝
En ésta oportunidad me parece interesante pensar algunos términos que se utilizan actualmente para describir modos dentro de las relaciones. Vamos a tratar de jugar con los conceptos de “ghosteo”, “responsabilidad afectiva” y “amor incondicional” para reflexionar de qué manera se vinculan entre ellos.
En este momento resuena cada vez más fuerte el término “gostheo”, el cual me parece sumamente atrayente, porque es ponerle título a modos de relacionarse que siempre existieron. Se le ha puesto un nombre a este modo-de-hacer, que implica dejar de contestar al otro sin motivo aparente, “borrarse” sin dar explicaciones, sin expresar que ocurrió para ya no querer mantener el vínculo.
Se infiere que el “ghosteo” encierra una connotación negativa: hacerle eso a alguien, manejarse así, “está mal”. Hay algo en éste nuevo concepto que permite a quien es ghosteado legitimar su molestia, su enojo, su bronca. Cuando alguien cuenta que lo ghostearon, todos entendemos a que se refiere y se descalifica dicho accionar.
Es interesante pensar que siempre existieron personas egoístas, o poco empáticas en los vínculos, a veces son personas que entran y salen de las relaciones sin registrar que allí hay un otro que también siente y le pasan cosas.
La responsabilidad afectiva podría considerarse como la contracara del ghosting, teniendo como modos principales la comunicación y el respeto. María Zysman expresa: “hacerse cargo de lo que uno genera es fundamental. Si yo te prometo, te contengo, te quiero, te busco, te hablo, después tengo que responder a eso que yo generé. En otras palabras, ser coherente entre las propias palabras y las acciones, considerar que lo qué hago y digo tiene efectos en quien recibe esos mensajes”.
Pensando en ésta línea, la responsabilidad afectiva tiene que ver con tener en cuenta que todo acto tiene consecuencias. Se basa en el consenso, cuidado y diálogo sobre los sentimientos y emociones que surgen en una relación de cualquier naturaleza. Vale aclarar que ser responsable es distinto a ser culpable, no consiste en cargar con la culpa al otro si uno sale dañado. En los vínculos, en las relaciones de pareja, no hay garantías. Las relaciones, el “nosotros”, se construye de a dos. Y no es posible saber ni asegurar que vaya a funcionar, que el otro (o uno mismo) continúe queriendo desde un lugar amoroso de pareja.
Pensando en lógica de parejas y en los modos de querer, aquí me viene a la mente la idea del amor incondicional. Éste “modo de amor” busca garantías, y lo más peligroso es que, como la palabra lo dice, no hay condiciones. Si no hay condiciones, no hay límites, no hay reglas, no hay cosas tolerables e intolerables, de alguna forma vale todo. Un relación, un vínculo, sin condiciones (aunque sea por una de las partes) no es sano. Es interesante pensar que las relaciones siempre deben ser con condiciones. Uno debe descubrir hasta donde se acepta del otro, de qué forma nos queremos relacionar, como queremos que nos traten. Si no hay condiciones para construir una relación, hay algo del vínculo que se vuelve toxico, nocivo, donde parece que todo vale en pos de este famoso “amor incondicional”.
Se escucha en consultorio “lo/la amo incondicionalmente” como si eso fuese un logro, y como si el otro le debiera algo por ofrecerle/recibir ese amor. Esto lleva muchas veces a excesos, descuidos, maltratos, acciones insanas, porque el amor incondicional todo lo tolera. Así se corre el riesgo de quedar encerrado.
Manuela Gadea
Licenciada en Psicología

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