~ EL JUEGO – EN JUEGO ~

         ~ EL JUEGO – EN JUEGO ~

 

                                                                                                                            “No hay ninguna actividad significativa
                                                                                                                             en el desarrollo de un niño
                                                                                                                            que no pase por el juego” (Ricardo Rodulfo)

Puede pensarse que el juego es ante todo una actividad natural en el ser humano, y especialmente
en los niños. Según los autores Piaget e Inhelder, por medio del juego los niños van internalizando
y aprendiendo a dominar el mundo que los rodea, se apropian de la realidad. Presenta un valor
estructural en la constitución psíquica, ya que por medio del juego los niños exploran y conocen
el mundo externo al mismo tiempo que van construyendo el interno. Según Ricardo Rodulfo, es a
través del juego que el niño se estructura subjetivamente, que construye activamente su cuerpo.
El jugar desde el contacto con los otros, aprender a respetar normas, tolerar perder (y ganar),
elaborar conflictos, entre otras cosas, permite por un lado lograr una mejor internalización de las
reglas que se comparten socialmente; por otro, conseguir un mayor registro de las emociones
(propias y del otro). Y a su vez, permite la canalización de energías psíquicas (pulsiones) que
requieren ser elaboradas o sublimadas. El juego es la vía regia para lograr tal proceso interno.
Fundamentalmente los niños desarrollan la capacidad creativa e inventiva, a partir de un espacio y
tiempo propios. Según Rodulfo, el jugar emerge al mismo tiempo que le importancia del “entre”; o
sea, la importancia del vínculo con los otros o con el otro. Dice el autor “allí donde no importa la
relación con el otro, tampoco hay jugar”. Señala que hay especies animales que no necesitan del
otro para ser tales; todas aquellas especies donde el otro no cuenta o no hace falta, no juegan.
El juego es entendido como el lenguaje de los niños, muy valorado sobre todo en el espacio
clínico que se ofrece en el consultorio, ya que por medio del mismo expresan muchas cosas, entre
los cuales aquello que los angustia, sus miedos, sus fantasías, sus deseos, etc. Como así también
es interesante pensar los casos donde no hay juego, donde la capacidad de explorar, producir e
inventar –con otro- no se observa. En cada caso, habrá que pensar las razones de tal “inhibición”
(si se lo piensa como un síntoma) o si bien responde a otras formaciones psíquicas.
Es interesante pensar en la gran cantidad de consultas sobre niños que presentan problemáticas
severas con respecto al desarrollo del lenguaje, lo cual generalmente viene de la mano o deriva en
otras cuestiones (problemas de conducta, dificultades atencionales, etc). Es importante resaltar
que la capacidad –o no- de jugar es un elemento diagnóstico que nos permite diferenciar
cuestiones clínicas en la gran cantidad de trastornos y problemáticas con las que llegan al
consultorio los niños hoy.
Rodulfo señala que el juguete no es algo que podamos dar a un chico como un producto ya
envasado, sino que el chico lo hace al jugar. Dentro del jugar con otros, de ese “entre”, emerge lo
ajeno y diferente al psiquismo del niño. A partir del entramado que surge entre lo propio del otro y
del objeto-devenido juguete, florece lo originario y singular, que a su vez dará lugar a otras formas
dentro del proceso del jugar, y por ende, del desarrollo del sujeto.

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