El juego en la sesión

 

El juego en la sesión

 

 

Los niños nos cuentan sus padecimientos en otros lenguajes de los que solemos usar los adultos y merecen ser tenidos en cuenta como semejantes diferentes (…) Los niños hablan, juegan, dibujan, se mueven o se quedan quietos y en silencio.

En todo este despliegue, el juego ocupa un lugar importante. Amar, hablar, aprender…todo comienza jugando.

Cómo planteó Freud, el juego es el medio privilegiado “para convertir en objeto de recuerdo y elaboración anímica lo que en sí mismo es displacentero“(Freud, 1920, p. 17). Es decir, es un modo privilegiado de elaborar lo traumático.

Repite para dominar lo displacentero, pero también lo placentero, cuando éste tiene algo de exceso,lo que implicó un cierto desborde pulsional. El juego parece ser un modo privilegiado de hacer activo lo vivido pasivamente y, por ende, permite la elaboración de esa vivencia, “adueñándose” de la situación.

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En “El creador literario y el fantaseo”, Freud dice: “Acaso tendríamos derecho a decir: todo niño que juega se comporta como un poeta, pues se crea un mundo propio o, más exactamente, inserta las cosas de su mundo en un nuevo orden que le agrada” (1908, p.127). Es decir, reordenando viejos elementos (rastros de vivencias) el niño obtiene placer a través de una producción creativa. El niño rearma las marcas que han quedado en él, sus diversas memorias, para crear otro mundo, más placentero. Y aclara que el juego no se opone a la seriedad (jugar es algo serio) sino a la realidad.

Podríamos decir que el juego supone la realización “deformada” de un deseo, la construcción de algo nuevo en base a una historia, el apoyo en objetos tangibles del mundo (a los que se les otorga un sentido particular) y la posibilidad de ligar, transformar, aquello que irrumpiótraumáticamente.

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A partir de ser jugado por otro, de que sea otro el creador del “como si”, el que transforma el gesto o el acto en juego, se posibilita el armado de un espacio interno que ya no es pura presencia de la cosa en lo psíquico, sino un “nuevo” espacio. Un espacio de apertura, de conexión y flexibilidad interna.

El jugar, entonces, es efecto de un cierto estado psíquico, de un nivel de estructuración del aparato psíquico, pero a la vez el juego, en su desarrollo mismo, constituye al que juega, habilitándolo a desplegarse y a posicionarse como sujeto.

Hasta aquí lo planteado por la Lic. Janin Beatriz.

 

Por todo lo anteriormente dicho, desde el Equipo de Niños del IPPL, queremos que alentemos y permitamos a los niños jugar,  potenciar su creatividad,no solo en el espacio terapéutico sino en su ámbito cotidiano, para de este modopoder tramitar sus deseos, angustias, emociones y sentimientos a partir del armado de sus propios juegos, ya sea solos, con sus pares, o parientes.

¡A jugar!

 

 

 

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