Primera aproximación para saber: “qué” deseo y “cómo” oriento este deseo.

Primera aproximación para saber: “qué” deseo y “cómo” oriento este deseo.

 

Como bien dice el título de esta publicación la idea es tener aproximaciones a los temas, no resolver nada sino construir en el lector la duda mas que la certeza, la pregunta más que la respuesta.

Mi idea es escribir sobre la vocación, algo que a los adolescentes y muchos jóvenes hoy en día los ocupa a pensar.Sabemos, que el trabajo de elegir que hacer cuando terminan el secundario es sin lugar a duda un trabajo psíquico arduo. Si lo será, que Mafalda lo expresa así:

 

 

Para elegir el futuro “quehacer” no alcanza con leer una guía de carreras y tampoco (a nuestro criterio) es suficiente realizar un test o prueba determinada, el camino es, una búsqueda interior y la investigación, es un proceso que se realiza con paciencia, con un “otro disponible”, como sostén de un espacio de confianza.También poder contar con un ambiente grupal, de pares con la misma preocupación y ocupación,puede alojarun espacio de pensamiento y reflexión mucho más enriquecedor que pensar y reflexionar solos, espacio compartido, que permite la revisión, resignificación de los recorridos vocacional-ocupacional y sus posibles elecciones actuales.

 

 

Las preguntas iniciales serían “¿Quién soy?”, “¿Cuál es mi deseo?”, “¿a qué creo (de creer y de crear), me quiero dedicar?”.

Entender la palabra “Vocación”:  (Vocación es la acción y efecto (sufijo -ción) de llamar (del verbo vocare)), nos refiere al llamado de desplegar nuestras potencialidades, a poner en juego en la vida lo que somos, a expresarnos, a encontrar eso singular que se va construyendo a lo largo de la vida, en interacción con los demás, que debemos entender que no es certero ni para siempre, que sufre modificaciones, como la vida misma, que todo camino vocacional es especial, singular, subjetivo, que nos llama siempre.

 

 

La vocación muchas veces es esa tensión entre lo que uno cree que tiene que ser y lo que la sociedad exige de uno, por esto es necesario revisar la importancia del concepto de autorías vocacionales, considerándolo fundamental como oportunidad para resignificar la potencia creativa de los “primeros aprendizajes”, de los “primeros juegos”. Las autorías se producen en “espacios-tiempos entre” que funcionan como superficies de inscripción.
Favorecer superficies de inscripción es:“favorecer superficies lúdicas” que permiten producir las propias respuestas, posibilitando a su vez el desarrollo de la capacidad de preguntar-se.
En este trabajo de preguntarnos, preguntarse, preguntar a , nos encontramos con la magia de que los primeros hilos de nuestro entramado vocacional se fueron tejiendo en la infancia, de la mano de los primeros enseñantes, familiares etc., como figuras identificatoria, y es en la adolescencia que resignificamos la potencia creativa de los primeros aprendizajes.
En definitiva y para ir cerrando este escrito la vocación y su despliegue es una búsqueda permanente, un dialogo continuo “entre” lo que soy, las cosas que me pasan y lo que quiero ser, comunicarnos con esto que tenemos dentro, con lo que nos identifica, con lo que se conecta del afuera y trata de dar sentido a nuestras vidas. Pero esto, (no puedo dejar pasar y no decirlo), requiere de un trabajo del que el adolescente debe hacerse cargo, este despliegue del que hablamos no es automático, y requiere de salir de esa zona de confort en que se está para ir hacia una zona de búsqueda, que se permita a través de “la pedagogía de la pregunta” realizar el camino de una búsqueda interior e investigación, del que hablamos al comienzo.

 

Patricia Miotto

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